jueves, 16 de diciembre de 2010

Pasa, pasa pasa y pasa, la vida pasa, y nosotros, todos nosotros, asumimos que los cambios importantes de nuestras vidas pasan despacio, pero no es verdad. Lo importante pasa en un instante. Lo de antes tarda, el proceso es lento, pero el cambio, el cambio dura segundas. Convertirse en universitaria, convertirse en grande, convertirse en mamá, convertirse en mejor amiga, convertirse en profesional… en un momento no lo sos, y al siguiente… lo sos. Si te ponés a pensar, y si le preguntas a cualquier persona si pueden decir en qué momento se convirtieron en lo que son.. Normalmente no es el día que se graduaron, o conocieron a alguien, o tuvieron un hijo. Sea lo que sea… Nadie lo nota, sucede. A veces no te das cuenta de que algo ha cambiado. Crees que sigues siendo tú y tu vida sigue siendo tu vida, pero un día te despiertas y miras a tu alrededor, y no reconoces nada… nada de nada.

Nunca olvidas el momento en que te convertís. Algo cambia… de repente ya no juegas a disfrazarte. Puede que no te des cuenta de que cuando te convertís… te cambia.

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